20 de septiembre de 2007

Aparición con vida de Julio López


No puedo pasar por alto el hecho de que el 18 se cumplió un año del único desaparecido reconocido en democracia.
¿No nos bastaron 30000 previos?
¿Somos quizá, una sociedad anestesiada, desmemoriada, que observa impávida como transcurre un año sin que exista una real voluntad política de conocer la verdad?
¿Estaremos minimizando el poder de unas desfatachadas FFAA?
¿O simplemente no nos parece tan terrible un desaparecido más?
¿O es que hemos naturalizado la impunidad?
Tal vez no querramos hacernos estas preguntas para no escuchar las respuestas.


OVNIS I (objetos viejos no identificables) para menores de 30


He aquí una colección de OVNIS, que carecerán de significado para quienes hayan nacido después de fines de los setenta. Todo, absolutamente todo, recopilado a partir de mis neuronas y rescatado de la red.

1-LOS PARCHIS

Grupo musical infantil español, cuyo niño bonito, Tino, hizo estragos en mi corazón y su música lo mismo en mis tímpanos... De Tino se dijo que había embarazado a una novia mucho mayor que él, que había tenido un accidente y había quedado cuadripléjico, en fin, parece que nada de ésto es una verdad comprobable y en algunos videos actuales se lo ve regalando salud, kilos y canas. Me quedo con éste, el de mis once o doce años.



2-LOS SEA-MONKEYS

Uno de los cazabobos más genial de todos los tiempos. Mi hermano resultó favorecido con un kit, pero nunca, jamás vimos aparecer uno de estos seres increibles. Años más tarde, una explicación que mi bióloga amiga Marina me estaba dando sobre la fauna de la laguna Guatraché, trajo a colación las artemias salinas. Mientras intentaba describirlas creyó que sería muy útil echar mano a la mortífera descripción poco academicista de: -son los sea monkeys, viste?- confirmando así nuestra pertenencia a la larga lista de incautos que pagaron para pasar horas frente a un recipiente con agua que nada les daría, más que desilusión.



3-ERASE UNA VEZ EL HOMBRE

También originario de la madre patria, este dibujo animado acerca de la historia universal del hombre, fue todo un precursor en cuanto a teorías sobre el origen del hombre que no incluyeran la mano divina, aptas para niños. Aunque no tan aptas ya que cuando, creo no habíamos llegado a la edad moderna aún, fue retirada del aire y su formato impreso en forma de historieta semanal sufrió la repentina intrusión de un número especial con la explicación bíblica del tema. A mi no me importaron tanto las razones políticas, bastante comentadas en casa, como el hecho de que me quitaban la serie y junto con ella, su cortina musical, que casualmente era de Los Parchis.




Prometo seguir enumerando OVNIS

13 de septiembre de 2007

Recomendación para cinéfilos



El martes 11 tuve el privilegio de asistir a la avant premiere de "La señal", no por más mérito que el de tener un marido que fue parte del equipo técnico de la película, pero de todas maneras ahí estuve y realmente, más allá de la expectativa que se generó a partir de las particulares circunstancias que rodearon la realización de la película, creo que todos los que la vimos tuvimos la sensación de que estábamos frente a una película bastante atípica del cine nacional.
Dirigida por Ricardo Darín y Martin Hodara, ambos en su debut como directores, la película es, sin ninguna duda, el homenaje necesario a Eduardo Mignona, autor de la novela homónima e impulsor del proyecto hasta su muerte hace unos meses, antes del inicio del rodaje.
La historia transcurre en 1952 y pone en juego a dos detectives, Santana (Diego Peretti) y Corvalán (Darín) frente a un caso que los excede en sus habilidades pero que aceptan llevar adelante sólo porque a Corvalán le resulta imposible no acceder al pedido de una tan bella como enigmática Gloria (Julieta Díaz). La actuación de Darín sigue siendo tan convincente como en sus trabajos anteriores, Peretti aporta por momentos notas de humor en su estilo habitual y Julieta Díaz resulta amenazadora más por su belleza que por sus palabras.
El tono casi blanco y negro dado por la fotografía de Marcelo Camorino, los claroscuros marcados, la excelente recreación de época, tanto en arte como en vestuario le dan a "La señal" ese plus que la hace visualmente tan atractiva, tan placentera de mirar. La música también contribuye a crear la atmósfera de esos años y todo se conjuga en una auténtica perla negra del cine nacional.
La muerte sobrevuela la película, tanto desde adentro de la historia, ya sea en primer plano o de fondo en esa sensación de dolor colectivo que implica la muerte de Eva Perón, como desde afuera porque nadie, ninguno de los que estábamos en la sala pudo dejar de sentir que hubiera sido justo que Eduardo Mignona hubiera podido verla.
Creo que le hubiera gustado.


11 de septiembre de 2007

Un poco de nostalgia...


Este es el lugar donde nací. En realidad, no nací en esta laguna, sino cerca de ella, en la localidad de Guatraché.
Guatraché es un lugar que quizá conozcan por ser el elegido por la comunidad religiosa menonita en Argentina para su establecimiento desde hace ya veinte años y reconocida por sus particulares costumbres similares a las de la comunidad Amish de la recordada película "Testigo en peligro". (Si te interesa el tema podes leer esta
nota de La Nación).
Allí cursé la primaria en la Escuela Nº 60 y la secundaria en el IJBA que goza de la nada despreciable singularidad de haber obtenido excelentes puntajes en las pruebas PISA en el 2003. ( http://www.rionegro.com.ar/arch200307/s14s25.html). Por supuesto, ya hacía unos cuantos años que yo había egresado, pero igual es motivo de orgullo.

10 de julio de 2007

Oesterheld tenía razón...

Ayer estábamos encerrados en el departamento cuando comenzó a caer agua nieve. Atónitos, mirábamos por la ventana esos pequeñísimos copos que bajaban lentamente, casi planeando. No lo podíamos creer, parecía que la ilusión nos hacía ver nieve en el aire cuando lo que llegaba a la superficie del vidrio eran gotas de agua. Igual nos quedamos pegados al vidrio y en un rato, pese al frío intenso, abrimos la ventana para tocar esos minúsculos pedacitos de hielo que apenas se ponían en contacto con nuestras manos se derretían y con ellos la certeza de que realmente estaba nevando en Buenos Aires.

Estuvimos discutiendo si era lluvia, nieve, agua nieve o quien sabe que otra forma de agua fría, sin depegarnos del vidrio, la atracción era irresistible.

Cuando ya no había tantas dudas, comenzaron las exclamaciones de felicidad, y como para confirmar que valía la pena la dicha, comenzaron a caer copos cada vez mas grandes: era NIEVE, así con todas las letras y en mayúsculas.

Pronto vino la conexión con Juani en Tortuguitas, las imágenes por la cámara web y el éxtasis total: la quinta blanca, como nunca, nadie, creo se lo haya imaginado. La sorpresa, la felicidad ante el espectáculo y también la envidia: acá en la ciudad iba a ser imposible verlo así.

Pero no, pasaron las horas, se fue yendo la tarde y por tele empezaban a mostrar imágenes del milagro: plazas, autos. árboles, todo blanco. La gente, en la calle simplemente disfrutaba, tocaba la nieve y se dejaba tocar por la nieve. Inevitables muñecos redondos adornaron las calles, aunque supongo que se sentirían extranjeros, más que porteños.

Finalmente nos decidimos a salir cuando ya era de noche. Igual valió la pena: la playa de estacionamiento de easy parecía el pie del cerro, mezcla de hielo, agua y barro, mientras las luces gigantes hacían brillar los copos que seguían planeando, volando, casi sin caer, sobre el cielo negro de esta ciudad que por unas horas se olvidó de todo.

Durante la noche me pareció ver varias veces al fantasma del eternauta y entonces no supe si Oesterheld escribió ciencia ficción o realidad argentina. O las dos cosas.

12 de abril de 2007

Retomando...

Después de un largo tiempo vuelvo al blog.
¿Será que últimamente hubo fechas en las que la sangre tuvo un protagonismo ineludible, ya sea desde la memoria o desde la actualidad?
¿O será que escribir es una manera de lavarla?
Me dispongo a detallar:
- 24 de marzo
- 2 de abril
- 4 de abril
Un golpe tras otro. La sangre seca por el tiempo duele y duele la sangre fresca sobre el pavimento de esa ruta neuquina.
Me pregunto porqué la muerte de un maestro pega tan fuerte, la indignación es generalizada. No hay las infames sospechas que sí pesaron sobre los 30000. Curiosamente los medios no nsistieron en remarcar la militancia de Fuentealva. Creo que gozó de la inmunidad de la docencia, afortunadamente. Ni qué decir de los soldados de Malvinas, que pareciera que fueron a una guerra por designio del destino y no por decisión política de una dictadura.
Así es: en la Argentina hay diferentes categorías de muertos por el estado.
Sería bueno que pensáramos, más allá del dolor, en las circunstancias que llevaron a la muerte de todas estas personas, y pudiéramos entender que no habría unas sin las otras, que todas están signadas por el desprecio por la vida y la anteposición de los intereses del poder político y económico.
Es muy duro, cada año atravesar estas fechas y tristemente, a partir de ahora sumamos una más.
De todas formas, siempre es mejor que olvidar.

5 de diciembre de 2006

ADICTA

Crecí entre libros. Tendría tres o cuatro años cuando mi madre, en otro intento de encauzar su vida, decidió abrir una librería. Era una empresa destinada a fracasar en el pueblito en que vivíamos, pero sirvió para que, junto a la ausencia de televisión, hicieran de mi una lectora precoz.
Le dio forma en el garage de nuestra casa gracias a las habilidades del carpintero local que supo construir un enorme mamotreto diseñado por mi madre donde se exhibían los libros.
Los primeros que asalté fueron los estantes inferiores, obviamente, de libros infantiles. No puedo decir que los leyera. No, no los leía. Los devoraba, creyendo hasta la última coma, convencidísima de que alguna vez iba a pasar de un mundo a otro a través de la puerta de un sótano como las doce princesas que amanecían en la tapa blanda de color turquesa cansadas y con los zapatos gastados de tanto bailar por las noches.
Luego siguieron los del medio, los de textos escolares. En estos estantes cada lomo se repetía varias veces. Los libros de primaria tenían tapas duras con dibujos, los de secundaria eran de colores fuertes y letras grandes casi siempre blancas . Yo seguía devorando, insaciable, a veces sin entender lo que leía, otras sospechando que no valía la pena, pero sin poder hacer otra cosa que seguir trepando por el mueble.
Después de un tiempo llegué a los superiores, donde estaban los libros prohibidos por mi madre que fueron cuidadosamente robados y leídos a escondidas en mi cuarto, adentrándome así en los pormenores de hoteles internacionales, catástrofes aéreas, tráfico de drogas, robo de órganos, niños con poderes sobrenaturales y otros horrores semejantes identificables fácilmente por la faja de papel que los envolvía anunciando los millones de ejemplares vendidos y su pertenencia a un cuasi-género de los ´70: los best-sellers.
Con cada libro me sobrecogía un vértigo incontrolable que me impedía abandonarlo y un mandato ineludible hacía que, aunque mi voracidad se pudiera aplacar momentáneamente al alcanzar la última página, me viera obligada a respetar minuciosa y dolorosamente cada línea, porque era él quien imponía su voluntad de ser leído.
Leía desaforadamente, sin tregua ni límite, pero nada de eso me importaba porque la lectura y mi otra adicción que era patinar, constituían toda la escasa sustancia de mi felicidad infantil.

11 de noviembre de 2006

LOLA


Una luz estelar
bañó el segundo exacto
en que comenzaste a existir
Un clamor humano
sonó en el segundo exacto
en que comenzaste a existir
Un presagio azul
te trajo a mi vientre
donde flotas mientras tu cuerpo crece
Una felicidad extraña
me tiene atónita
desde que celebro cada respiración
porque sé que ese aire
es también tuyo

transformaciones


luz blanca de mañana
sol ahogado, predecible
que hiere los párpados
de la gente de ciudad
corriendo hacia el subte
con el último trago de café

aún en la boca
y la mañana por delante
mañana de luz
blanca
luz blanca de mañana
que acabó con la negra
dulzura de la noche
los amantes nocturnos
los poetas de la oscuridad
las bailarinas de la sombra
se convierten con la luz
blanca de mañana
en gente de ciudad
caminando hacia el subte
con el último trago de café
aún en la boca

9 de noviembre de 2006

¿parirás con dolor?: hacia un parto natural y sin violencia



Eva
del varón fuiste tomada
hueso de sus huesos
carne de su carne

¿cómo pudiste pecar?
¿cómo osaste codiciar?
los frutos del árbol
del bien y del mal?

Eva
maldita serás
de tu marido será tu deseo
y has de llamarle amo y señor

Eva
parirás con dolor


Pedro Guerra
Hijas de Eva





Hace casi tres años nació mi única hija. Sólo bastante tiempo después de haberla parido comprendí la magnitud de lo que ambas habíamos vivido y, al mismo tiempo, descubrí, no sin cierto espanto, cómo había sido maltratada y sometida a la voluntad ajena en lo que debieran haber sido elecciones concientes en un tránsito para realizar acompañada y, de ser necesario, sostenida pero nunca arrastrada o a empujones.
Fue indudablemente esa experiencia vivida como mujer, como madre y como parturienta, y no mi condición de médica la que me llevó a interrogarme porqué en pleno siglo XXI, en el auge del conocimiento científico del cuerpo humano y sus procesos vitales, con amplia disponibilidad de medios tecnológicos para proteger la vida humana y con el desarrollo innegable de disciplinas como la antropología o la psicología que permiten una comprensión más holística del sujeto, es posible que se admita y se propicie la violencia en el parto.
Por supuesto que el ejercicio de la violencia dentro de las prácticas de salud no se limita al parto, “no hay institución social, salvo el ejército que destruya más la dignidad, que el hospital”
[1], pero en él se hace más patente como cuestión de género, en tanto es un hecho vital exclusivo y privilegio absoluto de la mujer.
¿Qué es lo natural en el parto?
La respuesta es muy sencilla: todo. El cuerpo femenino está biológicamente equipado y preparado para llevar adelante el trabajo de parto, la dilatación del cuello uterino y la expulsión del feto y de la placenta.
Así ha sido desde siempre aunque ahora pareciera que sin la intervención de la medicina no es posible y en nombre de lograr este objetivo es que médicos, parteras y enfermeras pueden pronunciar frases tan sórdidas como “Si querés que tu hijo se muera es problema tuyo”, “No sabés respirar”, “No sabés pujar”, “Hacé caca, dale, hacé caca”, “No grites, no grites que te vas a quedar sin fuerza” , aún habiéndose comprobado que la secreción de la hormona que lleva adelante el parto, la oxitocina, se inhibe ante la angustia y el stress. Por otra parte, en la gran mayoría de casos ésta se administra innecesariamente a través del “goteo”, respondiendo más a las necesidades de los profesionales o de las instituciones de acelerar los tiempos biológicos que a un motivo médico o de confort de la mujer, ya que las contracciones que induce son mucho más dolorosas que las espontáneas.
No hay una única posición para parir y cada mujer debería intentar encontrar la que más le convenga pero la realidad es bien distinta: a la mujer se la acuesta en una camilla y se le levantan las piernas: está en la posición que permite que toda una multitud de profesionales puede ver lo que pasa, opinar e intervenir, mientras ella se resigna a su rol pasivo y secundario.
A pesar de no existir ningún motivo razonable, en muchas instituciones se prohíbe aún el acompañamiento de la mujer por la o las personas que ella desee. Esto se ve propiciado por el ambiente físico en que se producen los partos institucionalizados: las salas de parto constituyen el feudo de los profesionales y no el nicho de la parturienta. En este sentido, el parto domiciliario asistido médicamente constituiría una alternativa válida aunque de difícil implementación y limitada a sectores sociales pudientes.
Con respecto a las cesáreas, en nuestro país el número es inusitadamente alto, con porcentajes de alrededor del 25% en el sector público y superior al 50% en el sector privado, cifras que exceden ampliamente el 10-15% estimado como esperable por la OMS.
¿Las mujeres argentinas somos diferentes en nuestra capacidad de parir que las de otros países?
No, sencillamente la cesárea es publicitada por parte de los médicos como la mejor manera de tener un hijo, en base a datos falsos, ya que no constituye una intervención sin riesgos, la mortalidad materna es sensiblemente más alta que con los nacimientos por vía vaginal y el puerperio inmediato es mucho más doloroso y dificultoso, sin mencionar la imposibilidad de vivir el nacimiento en forma conciente. Cabe acotar, en este tópico particular, que un motivo de peso es el económico: una cesárea se paga mucho más que un parto.
En Argentina esta realidad no es desconocida, existe incluso, una ley al respecto: la Ley 25.929 de derechos de padres e hijos durante el proceso de nacimiento, vigente desde el 21 de noviembre de 2004 en todo el territorio nacional que reconoce la índole natural del parto y nacimiento e incluye el tratamiento de los puntos mencionados anteriormente de respeto a las decisiones y deseos de la parturienta y de derecho a la compañía y a la no intervención innecesaria, entre otros. Esta ley no se respeta y en muchas instituciones ni siquiera se tiene conocimiento de su existencia.
¿Por qué existe esta incongruencia entre la legislación y su efectivización real? Porque el problema no lo constituye la letra escrita, sino las prácticas arraigadas en una concepción de cuidado de la salud que parte de la falta de salud: el modelo médico hegemónico que prioriza los procesos mórbidos antes que los vitales, que insta al consumo desmedido de prácticas médicas, que mercantiliza el quehacer médico, que considera al hombre en tanto objeto de su saber y nunca sujeto en sí mismo y que imprime en el profesional un aura de omnipotencia e intangibilidad, basado en la verdad inapelable de su conocimiento.
La ley es muy valiosa, aunque insuficiente y su cristalización en la realidad requerirá de políticas destinadas a intervenir sobre esta concepción del modelo médico por un lado, y por otro, de los movimientos que han tenido lugar a partir de las experiencias de las propias mujeres, movimientos que ya existen y que tienden a crear conciencia acerca de la necesidad de desnaturalizar la medicalización innecesaria del parto, rechazar cualquier forma de violencia hacia la mujer, el niño o la familia y hacer del parto lo que siempre había sido: el inicio de una vida en un “…acto íntimo, único, diferente, vivido desde la más profunda animalidad”
[2] .
[1] Gouldner, Alvin. La crisis de la sociología occidental. Buenos Aires. Ed. Amorrortu, 1979.
[2] Gutman Laura. La maternidad y el encuentro con la propia sombra. Buenos Aires. Del nuevo extremo, 2003.